Fernando Roig bajó las escaleras del Madrigal más orgulloso que nunca. Muy cerca de él, su hijo, el gran artífice del buen funcionamiento de la Ciudad Deportiva del Villarreal, que no cambiaba su habitual semblante serio pues la derrota del filial tambaleaba, de momento, las opciones del Villarreal B de jugar la liguilla de ascenso. "Todo no podía ser perfecto", debió decirse a sí mismo Fernando Roig Negueroles.

Era un día de fiesta mayor para los que trabajan en el fútbol base del club amarillo. Ayer, ante un Atlético que se jugaba a cara de perro su clasificación europea, Verza, Arzo, Pedro Martí y Santi Cazorla acabaron el partido vistiendo la camiseta amarilla y metiéndole el miedo en el cuerpo al conjunto colchonero. El empate le supo más que nunca a triunfo al presidente. Y seguro que su hijo, al que no resulta fácil adivinarle los sentimientos, soñó con un Villarreal comandado por los niños de la guardería del abuelo Paquito. Recuerdo que dos chicos de la casa, Héctor Font y Xisco Nadal, forman parte de dos plantillas de Segunda División A.

Era una ilusión compartida por mucha gente y una señal inequívoca de que el nivel del fútbol en la provincia de Castellón sigue subiendo como la espuma. Cuando posees buenas instalaciones y entrenadores cualificados, además de un presidente que invierte en la cantera, es mucho más sencillo. No quiero caer en el error de destacar a ninguno de los chavales. Dejo esa faceta para aquellos que hoy compararán a alguno de los canteranos, que ayer triunfaron ante el Atlético de Madrid, con estrellas renombradas de la Liga española.

Resulta curioso que Paquito, el abuelo de los entrenadores de Primera, alineará el once más joven de la Liga y se convirtiera en el técnico más valiente a la hora de apostar por la cantera. No es una novedad, siempre ha sido un enamorado del fútbol base. Ahora la receta es continuar confiando en los chicos pero sin perder la cabeza. Talento dicen que tienen --no quiero presumir de descubridor de estrellas-- y el futuro del Villarreal pasa por la guardería. El abuelo mece con mimo la cuna.

Por cierto, otra de las alegrías de la tarde fue la vuelta de Marcos Senna, un tipo fenomenal como persona y todavía mejor como futbolista. Su actuación fue más que esperanzadora. Sólo le faltó a la tarde el regreso de Javier Calleja, que se apunta como muy próximo. Tanto el uno como el otro son dos grandes fichajes para el Villarreal en este tramo final de una agotadora temporada, y una fuente de oxígeno muy importante ante lo que se avecina.