Los árbitros que dirigirán los partidos de la Eurocopa de Portugal han recibido instrucciones para que protejan el espectáculo durante el torneo. Esas normas van encaminadas a erradicar el juego brusco, pero también tratarán de conservar el decoro en la celebración de los goles y el orden en los banquillos.

Los árbitros tienen vía libre para sacar tarjetas rojas a consecuencia de una entrada violenta, ya sea por delante o por detrás, si observan malicia en el infractor, su imposibilidad de jugar el balón o ha puesto en peligro la integridad física del oponente. Cualquier golpe "brutal", según la UEFA, acarreará la expulsión.

Los agarrones, no respetar la distancia de los 9,15 metros de las barreras en los lanzamientos de faltas y las simulaciones de faltas supondrán un castigo de tarjeta amarilla, así como quitarse completamente la camiseta para celebrar un gol.

Con el fin de evitar las pérdidas de tiempo innecesarias y deliberadas, un jugador lesionado ha de intentar salir del campo por su propio pie para ser atendido por el médico y el masajista. En algunos casos, éstos podrán entrar al terreno de juego para examinar al futbolista, pero no atenderlo, a excepción de los golpes sufridos en la cabeza o la espalda y que pudieran dar indicios de una lesión grave.

GOL DE PLATA Los cuartos árbitros también tendrán más trabajo extra durante el torneo de Portugal. Ellos serán los encargados de revisar collares, pendientes y diademas que luzcan los futbolistas, y exigir la retirada de todos aquellos elementos que consideren de riesgo para la integridad física del contrario. Otras misiones serán que sólo calienten tres suplentes de un equipo a la vez en la banda o en la zona destinada a tal menester, y que sólo una persona pueda dar instrucciones al equipo de pie y dentro del área técnica. Podrá ser el primer entrenador o un asistente. Nadie podrá fumar en los banquillos.

A partir de la ronda de los cuartos de final se pondrá en marcha la norma del gol de plata para deshacer los empates una vez concluya el tiempo reglamentario. Si ese tanto se marca en la primera parte de la prórroga, el partido acabará en el descanso de la misma. Si se consigue en la segunda, se agotará el tiempo hasta los 120 minutos que marca el reglamento. Lo que no cambia es la regla de los penaltis. Si persiste el empate en el marcador tras jugarse el tiempo extra se lanzarán las tradicionales tandas de cinco lanzamientos desde los 11 metros.