Entramos en la era de Acuario, en la que todo es posible. Lo que parece ser no es; y aquello que es más evidente, se disipa para traernos otra realidad. En el caos que nos envuelve, todo es favorable. No hay abstención que valga; aquí pringamos todos o se deshace el invento.

El Glorioso, teniéndolo difícil, está a un paso del ascenso. No es un espejismo ni tampoco deliramos. Ganar en Sevilla es cuestión de raza, que para eso tenemos sangre albinegra y no horchata. En peores circos romanos se han batido nuestros gladiadores y siempre hemos salido victoriosos. La libertad se conquista, no se regala. Ya no hay tiempo para ser esclavos de nuestro destino, ni podemos perdernos en dudas hamletianas. Sólo cuando la marea está alta, podemos embarcar. Al otro lado de la orilla nos esperan.

Ahora es el momento. Agua, fuego, tierra y aire nos empujan para alejarnos del abismo.

Es la era de Acuario.