Aunque ya han pasado algunos días tras conquistar el Mundial sub-21 de kayak-polo en Miyoshi (Tokio), Juan Carlos Corbella aún no ha bajado de las nubes. Con la medalla de oro entre las manos, sus ojos no se creen lo que ven: "Aún no me lo creo, es muy emocionante".

El joven castellonense de 18 años, forjado en el Real Club Náutico de Castellón, cataloga su experiencia como un capítulo más de su aprendizaje. "En el Mundial me he dado cuenta de todo lo que he entrenado y de lo que me queda. Hay mucho nivel", explica Juan Carlos, que ha conseguido situarse entre los mejores del mundo de esta modalidad después de tan sólo tres años de práctica.

Como uno de los ocho miembros de la selección española, el castellonense reconoce el trabajo de un grupo que apenas se conocía: "El esfuerzo del equipo se ha visto recompensado en el Mundial, ya que fue allí donde nos sentíamos más a gusto y empezamos a jugar compenetrados y organizados".

Un futuro prometedor

Este triunfo en tierras niponas le ha abierto muchas puertas, pues aún le quedan tres años en la categoría sub-21. Juan Carlos ya sueña con traerse otro metal hasta Castellón en el Europeo del 2005, que se celebrará en Palma de Mallorca. Su segundo Mundial lo afrontará en Holanda en el año 2006.

Al margen de la selección española, Corbella también cosecha éxitos con el equipo de kayak-polo del Real Club Náutico de Castellón. Esta temporada han conseguido el ascenso a Primera Nacional y han logrado la 6ª plaza en la Copa de España.

El esfuerzo es máximo, ya que entrenan una media de tres horas durante seis días a la semana. Una carga que lleva con gusto. "Me lo paso muy bien en los entrenamientos y, si por mi fuera, ya me volvería a poner a jugar, aunque mi entrenador me ha aconsejado que descanse unos días", comenta.

La cara más negativa es que no le queda demasiado tiempo libre. Pero, a pesar de haber dejado para septiembre seis asignaturas de 2° de Bachillerato, Juan Carlos se ve recompensado. "Éste ha sido el mejor año de mi vida", asegura.