A Riquelme le sucede lo mismo que a los genios y tras su figura se agolpan, en fila india, detractores y defensores que defienden sus tesis con dosis alicuotas de pasión. Al Topo Gigio se le acusa de ralentizar el fútbol del Villarreal hasta la exasperación. En la grada su ausencia], en largas fases del partido, levanta algún que otro exabrupto. Incluso su carácter tímido, introvertido y demasiado especial, no le acompaña. Ni quito ni pongo, todos pueden tener parte de razón. Pellegrini le defiende con la tesis de que es uno de esos futbolistas capaces de desequilibrar un encuentro. En el Calderón, donde Román estuvo missing, le protegió con ese argumento. Y en Mestalla salió reforzado. Román es un gran futbolista, no tengo dudas, pero no debe hipotecar ningún sistema y hay que tener alternativas para cuando éste no funcione.