Herejes del balón. Como los antiguos cátaros que basaban su fe en la heterodoxia y aceptaban como único sacramento el Consolamentum (tridente de bautismo, comunión y unción de enfermos para alcanzar la plenitud con Dios), el Glorioso rompió todas las reglas a las que lamentablemente nos tenía acostumbrados y logró la victoria a base de embestidas, internadas por las bandas y juego vertiginoso. Con la peor entrada del año en Castalia, el Castellón se libró de la Santa Inquisición de la derrota. El mejor bálsamo para curar las heridas del descrédito y una tregua para afrontar los tiempos que esperan.