Que haya más años como éste. Al menos dos y, a ser posible, que sean en 2008 (coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Pekín) y en 2012... ojalá que en casa", afirma refiriéndose a la posibilidad de que Madrid albergue la más épica competición deportiva jamás ideada. Pablo Herrera sigue en una nube que, asegura, no le ha nublado la visión. "Mi vida ha cambiado. Te conoce mucha más gente, es cierto, y no me imaginaba que fuera a suceder algo así, pero se digiere bien. Lo importante es que no se te ´vaya´ la cabeza", asegura el medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas. Gracias a él y a Xavi Bosma, el público español aprendió a vibrar con el voley playa en aquel cálido agosto.

LOS ´TAPADOS´ "Llegamos a Grecia y no nos conocía nadie, pero empezamos a ganar y la gente comenzó a engancharse..." hasta protagonizar uno de los momentos más emotivos de los Juegos, cuando, tras ganar las semifinales, él y Bosma se rebozaron con la arena de la playa de Farilo. Después, en el plató más extraterrestre del quinto canal televisivo, tuvo que soportar los comentarios de Boris Izaguirre. Y es que de vuelta a casa, y tras un recibimiento heróico, comenzó una tournée mediática más propia de otras disciplinas deportivas o profesiones. "Fue un poco raro, pues siempre habíamos estado alejados de las cámaras. Me divertí mucho, pero sé que pronto volveremos a lo habitual".

VOLVER A NACER Su cuento de hadas también tiene tintes dramáticos. Recuerda la fecha al instante. Y, tal vez, lo hará toda la vida. "Fue el 16 de junio del 2003". Pablo sufrió una grave accidente de tráfico que a punto estuvo de costarle la vida. Superó el shock y recuperó sus maltrechas cervicales. "Los accidentes pasan por algo. Le di muchas vueltas y si te dan otra oportunidad, tienes que aprovecharla", confiesa el grauero.

ESTRELLA MEDIÁTICA Gracias a su plata de Atenas el voley, tanto en pista como a las orillas del mar, está ganando adeptos. También fuera de nuestra provincia. "La gente se está enganchando", señala Herrera, quien no acaba de acostumbrarse a ver su imagen en los carteles que anuncian los partidos de L´Illa-Grau... como visitante. "Ha sucedido en varios lugares; en Palencia, por ejemplo. No deja de sorprenderme", señala Herrera.

Y la buena estrella de Pablo también ha alumbraso al club de su vida. L´Illa-Grau, de la mano de Raúl Alfaro, apostó --la ambición al poder-- por comprar una plaza en la Liga FEV. En el año del debut, los pupilos de Ricardo Stasi lideran su grupo y ya se han asegurado matemáticamente la permanencia, el principal objetivo de la temporada. La labor de Herrera ha sido fundamental --"los rivales redoblan su esfuerzo para taparle, lo que nos facilita el ataque", señala el entrenador argentino--, pero en breve abandonará el equipo. "Creo que el ascenso queda lejos, pero ahí queda lo que hemos conseguido hasta ahora", apunta el líder del equipo.

En enero regresará a Tenerife, donde preparará la nueva temporada de voley playa. "Si puedo seguiré alternando las dos cosas", afirma Herrera, quien comenzará una nueva etapa, esta vez junto a Raúl Mesa como pareja de hecho sobre la arena.

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