Tras conseguir el título que les acredita como Campeones del Mundo, la euforia en el vestuario español era patente. Jugadores y técnico no podían reprimir sus emociones. "Imagínate cómo nos sentimos. Es una alegría indescriptible. Es inigualable ser campeón del mundo", aseguraba Rolando Uríos tras el encuentro. Sobre la motivación del equipo antes del encuentro, la plantilla se mostró contundente. "Sabíamos que no teníamos nada que perder y que los croatas son buenos. Las cosas han ido saliendo bien. El equipo ha sacado su buen juego, que en otras ocasiones no ha podido ser reflejado", afirmó el portero Joseja Hombrados. Su compañero Urios era del mismo parecer: "Nos hemos mentalizado porque no perdíamos nada. El equipo ha salido tranquilo y la victoria ha sido nuestra".

El lateral Demetrio Lozano quiso dedicar la victoria: "Todo el balonmano español, durante los últimos años, ha trabajado mucho por el equipo. Es un premio para todos ellos y para la afición".

DOBLE ALEGRÍA A título personal, la alegría de Mateo Garralda fue doble, al ser elegido mejor lateral derecho del torneo.