Que la victoria está por encima de otras consideraciones es algo obvio en el fútbol actual. Es por ello, y tiene mucho que ver la filosofía de los técnicos, en muchos estadios reina el tedio. Gana su equipo, sí, pero la afición se aburre con avaricia. Ese no es el caso del público de la Romareda de Zaragoza que, al margen de la clasificación de su equipo, no pueden quejarse por falta de goles porque allí la sequía pasó a mejor vida hace tiempo.

Fue hace más de 13 meses cuando, coincidiendo con la visita del At. Madrid, se dio por última vez el marcador fatídico de 0-0. Desde entonces, se han disputado en el feudo maño la cifra de 22 partidos, y no sólo no se ha vuelto a dar ese resultado, sino que en esos 22 partidos se han marcado la friolera de 67 goles, lo que da una media de algo mas de tres tantos por partido. Y mucho ha de tener que ver en este tema Víctor Muñoz, conocido por estas tierras y uno de los técnicos que más riesgos suele asumir en un partido.

Hay que destacar el comienzo escalofriante de esta temporada, con 18 goles registrados en los tres primeros partidos de Liga jugados en La Romareda y, curiosamente, los tres los ganó el próximo rival del Villarreal, que parece salir peor parado cuando los resultados son mas ajustados. Últimamente, aun con goles, parecía que el furor goleador había decaído, aunque nunca había empates a cero. Pero, el último partido del Zaragoza como local, ante el Bar§a, volvió a dar trabajo al del electrónico con otro festival.

Así que la suerte suprema del fútbol tiene una cita ineludible cada 15 días en La Romareda, un paraíso del gol, con nieve o sin ella, al que el Villarreal está mañana invitado, esperemos que con pases VIP para los Diego Forlán y compañía.