Nunca he sido muy partidario del mercado de invierno, pero reconozco que esta vez es distinto. No sólo por la promesa de que el club va a gastar todo lo que escatimó en verano --¡por favor, que sea bueno, bonito y goleador!--, sino porque con lo que ya hay (Fredi, Miguel García o Rodri van a más) y los que deben reaparecer (Oliva y Dealbert), más los que vengan, debe bastar para que el Castellón deje la última plaza. Yo estoy seguro de que no es peor que Eibar, Racing de Ferrol, Málaga B o Polideportivo Ejido. Y sé que el domingo, en Ipurua, si la bola entra al fin, comenzará la escalada.