Han tenido que pasar diez años para que el Benicarló Grupo Poblet vuelva a tener mascota. La anterior --un conejo blanco-- apareció fugazmente en la temporada 1995/96 cuando el entonces Proyastec Benicarló iniciaba su andadura por la 1ª Nacional B y algunos de los fieles seguidores del equipo todavía recuerdan las espectaculares planchas que ejecutaba cada vez que el equipo marcaba un gol.

Pese a la satisfacción que siente representando los colores caduferos, a la actual mascota, sólo le falta una cosa: nombre. "Estamos pensando en hacer un concurso en las escuelas para que sean los niños quienes me bauticen", asegura.

La mascota ha debutado esta temporada y tiene un origen más que curioso: "Desde hace tiempo tenía un muñeco amarillo con forma de perro en casa y pensé que podría ser la mascota del equipo. El año del ascenso le puse una camiseta y me lo llevaba a los encuentros, cuando fuimos a Albacete me lo llevé y un individuo se lo dio a los hinchas de allí y me lo destrozaron, fue entonces cuando poco a poco fue madurando la idea de hacer una mascota viviente".

Ahora confiesa que ha "perdido la vergüenza", pero al principio echaba de menos "el animar desde las gradas".