El Madrid revivió de la mano de Juan Ramón López Caro que dio con la tecla del éxito. Gracias al encomiable trabajo de Sergio Ramos, como líder del equipo, el equipo por fin jugó un partido con autoridad y tumbó al Málaga, un rival que nunca perdió la cara al partido.

El Málaga comenzó fuerte. Con un tanto anulado a Salva por mandar el balón a la red con la mano. Era el minuto 18 y Salva tenía hambre de gloria. Poco después sacó, Iker Casillas, una mano increíble en un balón que se iba dentro. Sin embargo, el Real Madrid reaccionó con criterio y con un acierto total de López Caro al situar a Sergio Ramos en el medio centro. Su gol, el del 0-1, vino tras un saque de esquina y sirvió para ilustrar una vez más su vocación ofensiva.

El Málaga intentó la remontada en el segundo tramo. Jugó a buen ritmo, con intensidad. Antonio Tapia, el técnico malacitano, puso en el campo a Paco Esteban, un futbolista eléctrico, que revolucionó a su equipo, aunque no tuvo tino arriba.

Tapia, incluso quitó a Fernando Sanz y sacó al uruguayo, Chengue Morales, en un claro intento por acortar distancias. Por cierto, un Chengue Morales que agredió a Roberto Carlos en el túnel de vestuarios.

El recién renovado Iker Casillas de nuevo firmó un partido notable, especialmente en el último cuarto de hora ante el poderío de Morales en el juego aéreo. López Caro salió por la puerta grande de su primer examen serio en la Liga, después de sólo una semana de trabajo al frente del primer equipo.