El fútbol es la vía de escape para muchos de los millones de habitantes del tercer mundo que le dan patadas a un maltrecho balón, muchas veces descalzos, sobre un terreno de juego a años luz del verde césped del Camp Nou, San Siro o Saint-Dennis. Es el caso de Ikechukwu Uche, el delantero del Recreativo que, con 18 tantos, es el segundo máximo goleador de la categoría, con sólo uno menos que el madridista Soldado.

Uche llegó a España con 17 años, de la mano de un misionero. Su hermano Kalu recaló en el Espanyol, pero allí no jugó, emigrando a Polonia, donde se hizo un nombre en el Wisla Cracovia --ahora está en el Almería--. El Racing de Ferrol, un equipo que apuesta por los fichajes exóticos, apostó por él y lo fichó en el 2001, después, incluso, de un litigio con su club de origen que motivó la intervención de la FIFA.

La primera temporada sólo jugó tres partidos, pero la segunda, con 24 y sus primeros goles, que celebra con varias volteretas en el aire, captaron la atención de muchos, entre ellos del Recreativo, que lo compró a cambio de 300.000 euros.

Conforme maduraba y se adaptaba a la vida en España, las prestaciones del atacante nigeriano se han multiplicado. Pero ha explotado definitivamente esta temporada, justo en la que más difícil lo ha tenido.

Se va, se queda...

Uche, cuyos derechos pertenecen en un 60% al Recreativo y el 40% restante a la empresa Prisma Group, casi emigra del Nuevo Colombino el pasado verano. Cádiz, Málaga, Betis y, sobre todo, Deportivo de La Coruña, le sedujeron, pero Francisco Mendoza, presidente del club onubense, le convenció a última hora para que siguiera. Aun así, no comenzó muy centrado el campeonato, por lo que tardó en ser titular. Lo que no demoró en exceso fueron los goles: ya llevaba 10 antes de Navidad.

No obstante, se lesionó justo antes de venir a Castalia en el choque de la primera vuelta; y aunque reapareció a la vuelta del parón, recayó el mismo día, por lo que estuvo tres meses parado.

Parecía que su flor se marchitaba, pero ha regresado con mucha fuerza. Tanta, que ha sumado siete tantos en las últimas cinco jornadas. Y, lo que le hace más temible, suma un gol cada poco más de 100 minutos a lo largo de todo el campeonato liguero.

Un jamón por gol

Sus goles valen mucho y por variados motivos: recibe un jamón de jabugo cada vez que marca uno... y hasta el Ferrol se beneficia de ello, pues al haber superado la docena, ha recibido, tres años después de dejar la entidad gallega, 30.000 euros.

Aunque tiene dos años más de contrato y una cláusula de rescisión de 18 millones de euros, el Recreativo tendrá que exprimirse el bolsillo para retenerle. De hecho, está dispuesto a revisarle el contrato y ofrecerle 600.000 euros anuales, aunque el Depor sigue insistiendo por Uche.

Y Pepe Moré lo tiene muy en cuenta: en enero, cuando un revista especializada le preguntó por el mejor jugador de la categoría, el entrenador del Castellón se refirió a Ikechukwu Uche.

Muy lejos quedan, pues, los tiempos en los que soñaba con la grandeza del fútbol en las calles de Aba; o cuando jugaba en el Amanze United o en el Iwuanyanwu Nationale. Para el menor de los Uche, la vida ha dado muchas vueltas, más incluso que las que da para adornar la celebración de cada uno de sus goles.