Llegó con la vitola de ser uno de los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, entre el periodo de adaptación, las lesiones y la sequía de títulos del Playas, Pablo de Almeida Ribeiro no ha terminado de explotar. Los motivos para que esta situación cambie esta temporada son múltiples: "El equipo está más fuerte que nunca, la referencia de Fernandao me va a venir muy arriba, las nuevas reglas las conozco a la perfección y estoy más en forma que nunca".

Pablo está seguro y confiado en sus posibilidades: "Este será mi año, no quiero poner techo en la tabla de goleadores". No quiere decir una cifra, "pero si lesionado he llegado a los 30, en perfectas condiciones...". Así, espera competir con Fernandao por ser el pichichi.

Sobre el nuevo equipo que está formando Adolfo Ruiz Díaz, solo tiene buenas palabras: "Estamos trabajando mucho y bien". Pablo cree que se han reforzado todas las líneas de una forma óptima: "Joao es muy bueno --siempre que me ha tocado jugar contra él, me ha costado batirle--, Leo es muy bueno y a Fernandao lo conocemos todos, es un killer".

Sobre su rol en la pizarra del técnico paraguayo, el ala-pívot se ve "una pieza importante". Además, físicamente, todos los problemas están olvidados: "Tanto física como mentalmente estoy al cien por cien". Y quiere la Supercopa de España: "Creo que tenemos todas las opciones de ganar, pero hay que ir paso a paso porque tenemos la experiencia de anteriores ocasiones".

Por poner un pero, el goleador carioca piensa que ha sido "un golpe muy duro" la lesión de Euler. "Para nosotros es un jugador fundamental, pero sé que Josema y André le van a cubrir a la perfección", sostiene. Además, Pablo ironiza en que con la baja de Euler "ya se ha cubierto el cupo en la enfermería". Y es que las lesiones siempre han sido uno de los principales hándicaps del Playas, pero este año esta situación variará.