Después de arrebatarle al Bar§a el halo de imbatibilidad y de colocarle el primer póquer al Levante de López Caro, el Sevilla prolongó ayer su fiesta con una sólida victoria en Anoeta. En el partido en el que la Real Sociedad celebraba los 2.000 partidos en Primera, Fr¨d¨ric Kanouté entró en la historia del Sevilla. El hombre que se elevó por encima de la desarbolada zaga azulgrana en el estadio Louis II de Mónaco para hundir a los de Frank Rijkaard cazó el gol 3.000 del equipo del Nervión en la máxima competición liguera.

Quien apostó porque el delantero nacido en Francia pero de raíces malinesas marcaría el segundo tanto de los de Juande Ramos se debió llevar un subidón de adrenalina y un buen botín. Pero, en contra de lo que puede pensarse, al ariete sevillista no le debió hacer gracia saber que había contribuido a la alegría ajena de este modo. Y es que Kanouté (Saunte Les Lyon, Francia, 1977) que se convirtió hace casi una década al Islam, denosta las apuestas, proscritas en el credo mahometano.

Formado en la cantera del Olympique de Lyón, su potente zancada, olfato de gol y 192 rocosos centímetros despertaron el interés del fútbol británico, un estilo de juego para el que parecía haber nacido. Durante tres temporadas se calzó las botas del West Ham, donde jubiló a Davor Suker y logró 33 goles en 92 partidos. Monchi no quiso dejar escapar la oportunidad de hacerse con sus servicios por 6,5 millones de euros. En un año ha disputado 48 partidos oficiales y ha firmado 17 goles. Sus registros durante esta temporada son impecables.