La tormenta parece haberse desatado en la Ciudad Deportiva, y no precisamente por aquello de que ayer lloviera durante el regreso a los entrenamientos del primer equipo del Villarreal. Manuel Pellegrini, técnico del Submarino, analizó los diferentes aspectos del tortuoso estreno liguero en privado antes de iniciarse la sesión y luego departió en público con los dos capitanes del conjunto groguet, Quique Álvarez y Rodolfo Martín Arruabarrena, en el transcurso de la misma.

La lluvia facilitó que la charla inicial, habitual cuando se regresa al trabajo tras una jornada liguera, se hiciera en el vestuario. Pellegrini le leyó la cartilla a sus futbolistas y analizó punto por punto qué le está sucediendo al equipo. Al técnico no le ha gustado la actitud de algunos de sus jugadores en el partido frente al Recreativo, circunstancia que hizo saber en la cumbre de ayer.

DURA CHARLA Además, como dato poco habitual, cabe destacar que Pellegrini departió abierta y gesticularmente con los dos capitanes amarillos, Quique Álvarez y Rodolfo Arruabarrena, delante de todos los presentes ayer en el entrenamiento en la Ciudad Deportiva. El chileno fue duro tanto en sus gestos como en la forma en cómo se expresaba a los representantes de la plantilla, quienes asentían y muy pocas veces formulaban palabra alguna.

El propósito de ambas partes, técnico y jugadores, no es otro que enderezar el rumbo, puesto que en el seno amarillo se es consciente de que aún queda tiempo para recuperarse.

"Está claro que estas son derrotas que hacen daño y que no agradan. Ya han pasado unos días pero tenemos claro que hay que corregir errores e intentar solucionarlo en el partido de A Coruña", indicó el propio Quique Álvarez.