Adaptando a mi libre albedrío la frase que ha retratado a ese nuevo comunicador de masas que se llama Andrés Montés, la Liga puede ser maravillosa. O podría serlo. No quiero que me tachen de lunático, pero el Castellón podría perfectamente acompañar al Xerez en lo más alto de la tabla y llevar los 12 puntos. Sí, no me he vuelto loco. Debió ganar al Castilla, dejó escapar al Vecindario y ayer, después de hacer lo más difícil --ponerse 0-1 en casa de un equipazo--, volvió a dejarse remontar.

Pocos equipos, por no decir ninguno, puede presumir de haber marcado primero en todos y cada uno de los encuentros, pero solo ha sido capaz de ganar uno. Una estadística que no hay que pasar por alto, sobre todo en el caso de Pepe Moré. Precisamente porque la temporada pasada, con el agua al cuello, el Castellón alcanzó la orilla de la salvación después de aquellas victorias ante Eibar, Racing de Ferrol y Sporting, muy poco vistosas, sí, pero en las que bastó el 1-0 para sumar de tres en tres.

Pensábamos que la fragilidad del equipo podría estar delante debido a la Tabaresdependencia, pero resulta que el Castellón lleva una media de dos goles encajados por partido. En Murcia no bastó la gran actuación de Oliva y el buen balance defensivo, ya que un tanto fue de falta directa y otro, de penalti.