Todo está en el aire. El Benicarló Onda Urbana todavía no sabe, a cinco días de la cita, si el partido correspondiente a la segunda jornada de Liga contra el Celta, que se tiene que disputar en el pabellón municipal de la localidad del Baix Maestrat, se jugará a puerta abierta o cerrada.

El motivo no es otro que la sanción de dos partidos impuesta a los caduferos tras los incidentes en el tercer partido del play-off por la permanencia ante el Boadilla Las Rozas, disputado en Madrid, y que todavía no han cumplido debido a que el Comité Español de Disciplina Deportivo concedió la cautelar para que el quinto encuentro de aquella eliminatoria se jugase con público en las gradas del pabellón.

El presidente del club, Ximo Bel, no sale de su asombro ante la lentitud de una justicia --la deportiva-- en la que no confía demasiado: "Aunque parezca increíble, todavía no nos han comunicado nada. A nivel deportivo solo nos queda un último recurso, pero como creo muy poco en este tipo de justicia, al final nos tocará ir a la ordinaria para solucionarlo" .

En Benicarló todos están convencidos de que finalmente el partido podrá ser presenciado por los aficionados, ya que el cierre sigue considerándose a todas luces injusto. Y es que la invasión que provocó la sanción se produjo por parte de aficionados madrileños. Ximo Bel también espera que el Benicarló Onda Urbana pueda jugar ante su fiel hinchada: "Por nuestra parte, intentaremos a todos los niveles y por todos los medios que nos concedan una cautelar".