En este fútbol actual resultadista y de poco o ningún riesgo es de agradecer que vuelvan al tajo entrenadores de la filosofía de Víctor Fernández. Pero, para que el técnico maño haya podido regresar, en el Zaragoza han tenido que cambiar muchas cosas, fundamentalmente el propietario. El nuevo mecenas del club es Agapito Iglesias, un soriano que hizo fortuna y que comenzó desde muy abajo, trabajando de albañil junto a su padre, y que en la actualidad ostenta más de 30 cargos en una veintena de empresas. Y no solo ha propiciado la vuelta de Víctor Fernández; es que además ha reforzado la plantilla con peloteros de los buenos.

La filosofía de Víctor siempre ha sido intentar buscar la victoria por el camino del buen fútbol, algo innegociable para él. Su presencia es sinónimo de juego del de verdad, sin trampa ni cartón ni tácticas antidiluvianas. Si, además, le traen joyas como Aimar y D´Alessandro, y estos se juntan con los Ewerthon y Diego Milito, habitualmente casados con el gol, este equipo, al margen de resultados y clasificaciones, puede ser un regalo para la vista durante toda la temporada. Atrás quedó la etapa rácana de Solans. En el Zaragoza ha llegado la hora de los valientes.