Tanto tiempo esperando celebrar el centenario de victorias en Primera División sin conseguirlo, y precisamente, tiene que llegar cuando desde la Unidad del Sueño del Hospital Provincial ya estarían planificando el visionado de este partido como tratamiento cognitivo conductal del insomnio. Por todo los hechos que han precedido a esta victoria, es comprensible que Sebastián Viera celebrara su providencial paradón de penalti y en el último minuto, como si en vez de ser un portero, fuera el futbolista que lo hubiera transformado en las mismas circunstancias. Únicamente el presidente Fernando Roig sabe lo importante que puede ser para el futuro inmediato la parada del uruguayo.