Solamente la conquista del primer título de la temporada, con un claro triunfo el domingo que viene frente al Sevilla en el partido de vuelta de la Supercopa de España, valdrá para borrar de golpe las malas sensaciones que ha transmitido el Madrid durante su fase de preparación. Lo peor no ha sido que el equipo blanco haya sumado cinco derrotas en nueve partidos disputados sino que su nuevo entrenador, Bernd Schuster, no logre atajar ni uno solo de los defectos heredados de su antecesor, el italiano Capello.

Convencido hace tiempo de que Calderón y Mijatovic no iban a poder poner a su disposición a los jugadores prometidos hace meses, el alemán apura las últimas fechas de la pretemporada intentando recomponer un equipo competitivo con segundas y terceras opciones para los puestos que resulta clave reforzar.

Kaká sigue en el Milan, Cesc en el Arsenal y Cristiano Ronaldo en el Manchester United. Obligado a prescindir de los dos primeros, Schuster insistió en la necesidad de contratar a su compatriota Ballack, pero éste declinó la oferta madridista. El que ha llegado ha sido Sneijder, procedente del Ajax y destinado a desbancar a Guti para organizar el juego precisamente cuando el canterano ha sido el más destacado en este periodo veraniego. Su entrenador dice que no son incompatibles, pero todavía no los ha hecho coincidir sobre el campo.

El centro del campo madridista necesita jerarquía y está por ver si Sneijder consigue dársela en un sistema con un solo medio centro defensivo como intenta implantar Schuster, pese a que a las primeras de cambio, en el partido de ida de la Supercopa, se traicionó a sí mismo y echó mano del doble pivote, con resultados decepcionantes. En ese sentido, la ventaja de Diarra sobre Gago parece irrecuperable para el argentino, cuyo futuro en el Madrid es muy problemático.

Drenthe, fichado con la intención de convertirlo en un nuevo Roberto Carlos, debutó como volante izquierdo y no hizo nada llamativo salvo un notable despliegue físico. Si llega Robben, el plan de Schuster es trasladar a Robinho a la banda derecha, por donde el brasileño apenas se ha desenvuelto en la pretemporada. La banda derecha ha sido para Balboa, con Ramos detrás, y se ha dejado notar más en funciones destructivas que en desborde.

DESBARAJUSTE DEFENSIVO La llegada de Pepe y Metzelder es indicador de que Schuster adjudica a Ramos la titularidad como lateral derecho. Por detrás tendrá a Salgado, que le ha convencido más que un jugador de la proyección de Cicinho, a quien se busca salida para hacer caja, lo mismo que con Emerson. El central procedente del Oporto ha sido de los pocos que se ha salvado estos días, aunque no ha sido suficiente para evitar que el Madrid encajara 13 goles en 9 partidos.

Los goles de Van Nistelrooy se echan de menos. La dependencia del holandés, que no pudo reaparecer hasta el pasado miércoles, es excesiva, sobre todo si Schuster se empeña en utilizar a Raúl antes que a Saviola y Soldado.