Bernard Lagat, que había ganado plata y bronce olímpicos como keniano, logró

como estadounidense su primera medalla de oro en alta competición al batir con

un tiempo de 3:34.77 al defensor del título, el bahrainí Rashid Ramzi, en una

final de 1.500 que tuvo ribetes de fracaso para España.

Único país con tres representantes en la final, y al menos dos de ellos -Juan

Carlos Higuero y Arturo Casado- con aspiraciones

de medalla, España hubo de conformarse en Osaka con el séptimo puesto de Arturo

Casado.

Lagat, viniendo de atrás en la curva, cubrió la última vuelta en 56 segundos

y se impuso al esprint a Ramzi (3:35.00) y al keniano Shedrack Kibet Korir

(3:35.04), mientras Casado terminaba séptimo en 3:35.62, y Gallardo e Higuero

ocupaban los puestos 12 y 13 de una carrera

con 14 finalistas.

El bahamés Donald Thomas, de 23 años, consiguió su primera medalla de oro en

grandes campeonatos al imponerse en la final de altura con la misma marca

(2,35), pero menor número de nulos, que el ruso Yaroslav Rybakov y el chipriota

Kyriakos Ioannou, dejando al favorito Stefan Holm fuera del podio.

Holm, campeón olímpico en Atenas, llevaba un concurso impecable, saltando a

la primera 2,21, 2,26, 2,30 y 2,33, altura, esta última, que estuvo sólo al

alcance de cuatro (Holm, Rybakov, Ioannou y Thomas). Entre ellos no estaba el

cubano Víctor Moya, que llegó como subcampeón mundial y titular panamericano.

Sobraba uno para componer el podio y el descarte fue, de forma sorpresiva, el

propio campeón olímpico, Holm, que derribó tres veces con los talones en 2,35,

siempre después de haber pasado el cuerpo.

El podio estaba a partir de 2,35 pero las posiciones no cambiaron cuando el

listón se elevó dos centímetros. Nadie fue capaz de saltar 2,37, por lo que no

varió el orden: el bahamés Donald Thomas, líder mundial del año, se llevó el

oro, el ruso Yaroslav Rybakov se quedó la plata por tercera vez en un Mundial, y

el bronce fue a parar al chipriota Kiriakos Ioannou, campeón mediterráneo, todos

con 2,35.

400 metros femenino

Gran Bretaña hizo un inesperado doblete en la final femenina de 400 metros

con Christine Ohuruogu, que rebajó su marca personal a 49.61, y Nicole Sanders,

que hizo lo propio con 49.65. La jamaicana Novlene Williams (49.66) dejó fuera

del podio a la mexicana Ana Guevara (50.16) en una carrera que puso las medallas

por debajo de 50 segundos.

Guevara, campeona mundial en París 2003 y subcampeona olímpica en Atenas

2004, corrió "a ciegas" por la novena calle, sin referencias de sus rivales, y

cuando terminó la curva había perdido unos metros que luego no pudo recuperar.

Ohuruogu, de padres nigerianos, regresó el pasado día 5 a la competición

después de cumplir un año de suspensión por eludir tres controles de dopaje.

Lanzamiento de disco

La alemana Franka Dietzsch, compitiendo a sus 39 años en sus novenos

Mundiales, consiguió su tercer de disco -ya había sido campeona en 1999 y 2005-

con la marca de su primer lanzamiento (66,61), en una final que dio a Cuba su

primera medalla en Osaka gracias a Yarelis Barrios, la campeona panamericana,

que ha sido tercera con su mejor marca personal (63,90). Dietzsch, un prodigio

de longevidad en el atletismo pues empezó a lanzar disco a los 13 años, superó

en casi un metro a la rusa Darya Pishchalnikova, que se quedó en 65,78.

100 metros vallas

En 100 metros vallas la estadounidense Michelle Perry, la más rápida del año,

revalidó su título con un registro de 12.46, tres centésimas más rápido que la

canadiense Perdita Felicien, campeona del mundo en París 2003.

A una centésima de la canadiense, la jamaicana Delloreen Ennis-London,

subcampeona hace dos años en Helsinki, arrebató en un desesperado final la

medalla de bronce a la sueca Susanna Kallur, que había dominado tres cuartas

partes de la carrera.