Stoichkov puede presumir de un palmarés envidiable como jugador. Ocho ligas y cinco copas en España y Bulgaria, una Champions... amén del Balón y la Bota de Oro. Son 615 partidos oficiales y 287 goles. Impresionante. El Castellón solo le ha tenido enfrente una vez, pero ese día los albinegros sufrieron en sus carnes la ira del búlgaro. Y todo porque un día de noviembre del 90, a Luiche, entonces técnico albinegro en Primera, se le ocurrió hurgar en un nido de avispas.

Cuando se llegó a la semana de autos, el Castellón había jugado cinco partidos en Castalia sin conocer la derrota. Fuera, no se ganaba, pero la imagen era positiva. Con esa euforia se afrontaba el partido del 18 de noviembre en el Camp Nou, ante un Barça en el que jugaba Stoichkov, fichado al CSKA Sofía por 400 millones de pesetas. Luiche andaba crecido: "Le vamos a mandar la ambulancia a Núñez al palco", vamos, como que iba a pasar por encima del Barça. A Stoichkov le dedicó otra perla: "Es un hombre de muy mal carácter. Tiene la cara como el vinagre, siempre está enfadado". Cavó su propia fosa. El Barça ganó por un incontestable 6-0, cuatro del búlgaro.

Cara de vinagre jugó como si aquello fuera el España-Malta. Lo curioso es que no volvió a marcar hasta cuatro meses después. La causa, un hecho famoso: su larga sanción por pisar a Urizar Azpitarte.