No estamos más que en febrero, pero ya se adivina cierta sensación de que este será un año importante para nuestro deporte. Y ya no lo decimos por el fútbol, con un Villarreal que apunta a Champions y, si el jueves no se descalabra, a hacer algo importante en Europa esta primavera. Ni por un Castellón que si es capaz de aguantar el tirón, con visitas a Castalia complicadas como la del Sevilla At. o desplazamientos no menos comprometidos como el de la olla a presión de Cádiz, puede plantarse en el esprint final de Liga con opciones de ascenso. Además, con la propina de tener ya en funcionamiento la tan necesaria Ciudad Deportiva.

Pero más allá del balón, el deporte provincial tendrá un gran aliciente en el mundo del motor, con la opción real de ver a uno de los nuestros peleando, ni más ni menos, que por un Mundial. Álex Debón nos hará vibrar a partir del próximo 9 de marzo, en Qatar, en el arranque del Mundial de 250. En los próximos meses también habrá motivos para la añoranza, esa que ya se ha instalado en los trinquets y que perdurará hasta que no aparezca el heredero de Pepe Mezquita, un grande que sigue haciendo escuela de pilotaris pese a depender de un funcionario que abre y cierra las puertas de la que ha sido su casa en los últimos 30 años. Ni los genios se salvan de la burocracia.