El Valladolid volvió a ganar en casa dos meses después, tras doblegar al Real Zaragoza (2-1) en un partido dramático, marcado por muy diferentes alternativas, en las que ambos equipos se transformaron hasta llegar a protagonizar un final agónico, en el que pudo pasar cualquier cosa.

Logró adelantarse en el marcador el cuadro visitante, por mediación de Zapater, que aprovechó una jugada de Diego Milito. El Zaragoza creció, y de qué manera, tras su gol. Con Joseba Llorente solo en ataque, el Real Valladolid desapareció. Los de Mendilibar tocaban y tocaban, llegaban al borde del área, pero casi todo eran fuegos de artificio.

Sin embargo, tras el descanso cambió el escenario y un gol de Víctor de penalti cambió el sino del duelo, además de la mentalidad de unos y otros. Joseba Llorente, en una jugada embarullada, asestó al Zaragoza el golpe que merecía, porque los maños se volvieron excesivamente rácanos en su juego. El 2-1 ya no se movería, aunque el final fue agónico para los locales, ya que el árbitro anuló un gol a Sergio García por fuera de juego.