Resultaba paradójico escuchar el deseo de Pirès en su 35 cumpleaños, de ser campeón de Liga y luego tener que sufrir por ver cómo se arrastraban por un campo y eran bailados por un 2ª B futbolistas de la veteranía de Cygan o Edmilson, o de la juventud de Cani y Matías. El crédito para alguno de ellos empieza ya a agotarse.

Es por ello que la visita a Bilbao se ha convertido en un auténtico examen de conciencia individual por las responsabilidades colectivas. Nada mejor que una concentración previa a un partido para intentar hacer de esta plantilla más grupo que nunca. Tras lo sucedido ante el Aalborg, Atlético y en El Ejido, es un buen test para evaluar el momento defensivo del equipo y la situación de la transición defensa-ataque. O definitivamente habrá que plantearse que solo saben jugar a arreones.