Javi Venta fue, muy a su pesar, el protagonista indiscutible del encuentro de ayer ante el Atlético. Por una parte, Venta se encargó de servirle en bandeja de plata el primer gol a Matías, pero por otra, fue expulsado por cometer dos faltas sobre Simao. Esa inferioridad fue clave en la remontada del conjunto madrileño.

"La verdad es que prefiero no opinar sobre el árbitro porque tengo muy claro que no merecía la expulsión. Creí que no me iba a sacar tarjeta y cuando pasan 10 segundos al final me expulsa", comentó Venta al término del encuentro de ayer en Madrid.

El asturiano no podía ocultar su rabia por haber dejado al equipo con uno menos en un partido tan importante: "Personalmente estoy bastante jodido porque antes de irme íbamos ganando. Esa jugada marcó el partido porque el equipo estaba más ordenado que en la primera parte. De no ser por la expulsión habríamos tenido muchas opciones de llevarnos los tres puntos".

Javi Venta no quiso entrar más en la polémica arbitral y se limitó a aceptar deportivamente la derrota. "Ellos con uno más metieron más gente arriba y nos apretaron mucho", concluyó uno de los capitanes del Submarino en el terreno de juego.