Paco Herrera no ha encontrado la fórmula idónea para hacer funcionar a su equipo en algunas plazas vitales de creación de juego ofensivo. Con López Garai fijo en el mediocentro, el técnico ha alternado como segundo hombre a Mario Rosas y a Sergio Mantecón dependiendo del rival y de si jugaba en casa o fuera. Las mismas dudas aparecen en la zona central de mediapuntas, donde el propio Mario también ha sido a veces la apuesta en una demarcación en la que han aparecido Gari Uranga, la última incorporación del club castellonense, Omar Sampedro, y, a ratos, el balear Emilio Nsue, este último siempre como revulsivo en las segundas partes.

Otro problema para Paco Herrera ha sido la banda izquierda del ataque del Castellón, quizás la zona en la que el preparador ha estado más indeciso a la hora de tomar una decisión. Su gran apuesta para esta plaza parecía ser la de Perico, ya que el míster confiaba en una eclosión de la calidad del malagueño. Sin embargo, las intermitencias de Perico le han llevado a tomar otras determinaciones para buscar el desborde por el carril zurdo del ataque, un problema que no ha tenido nunca por la derecha, con Arana como hombre básico en sus esquemas. Uranga ha sido el hombre más utilizado, a pesar de que Herrera le ve más como un llegador por el centro, mientras que Omar también ha tenido su examen en la banda izquierda.