El vigente campeón europeo, un Manchester United dominador y en plena forma, se allanó ayer en Old Trafford su camino hacia otra final de la Champions tras imponer su fútbol por 1-0 al Arsenal del español Cesc Fábregas, un equipo que mostró tremendas carencias creativas durante todo el partido. El once anfitrión ya dominó de manera más que obvia durante un primer tiempo, en el que el conjunto que dirige el francés Arsene Wenger se mantuvo ausente.

En ese acto, el campeón acaparó la posesión, creó las oportunidades y tuvo contra las cuerdas a la línea defensiva de la formación londinense. No obstante, solo pudo marcar un gol, obra de O´Shea.

Este fue el único tanto que pudieron ver los aficionados presente ayer en Old Trafford, que pese a ver a su equipo muy superior todavía no pueden cantar victoria. Y es que la falta de acierto local es lo que posibilita al Arsenal a mantener viva la esperanza de alcanzar su segunda final de la Champions en los últimos cuatro años. En aquella ocasión cedió ante el Barça.