El Castellón cierra como colista de Segunda División el año 2009, uno de los peores de la historia reciente de la entidad, en especial en los últimos meses en los que el equipo no ha podido salir de la cola de la clasificación. A lo largo del año, el Castellón ha ido de más a menos, ya que empezó en una buena situación deportiva, sin haber perdido las esperanzas de luchar por el ascenso tras veinte años de ausencia en Pimera División, aunque las opciones de subir se diluyeron a medida que pasaban las jornadas. El mes de enero marcó la trayectoria futura del Castellón, con un empate in extremis del Huesca en Castalia, la fractura de tibia y peroné de José Carlos Tabares, que le ha mantenido inactivo casi todo el año y, sobre todo, la marcha del técnico, Abel Resino, que dejó de entrenar al equipo para firmar por el Atlético de Madrid. Esta circunstancia iba a propiciar un año en el que el club ha tenido un total de cuatro entrenadores, ya que tras Resino llegaron al Castellón Paco Herrera y, ya en esta campaña, David Amaral y el actual entrenador del equipo, Bartolomé Márquez. Paco Herrera se hizo cargo de un equipo que a través de la inercia mantuvo el tipo las primeras semanas, aunque cayó en una dinámica negativa que le apartó de cualquier posibilidad de pugnar por el ascenso. Con la llega del verano y el cambio de temporada, lo que aparentemente podía ser utilizado para marcar como objetivo el ascenso, se desintegró. El copropietario del club, José Manuel García Osuna, vendió a algunos de los jugadores clave del equipo como Mario Rosas, Manuel Arana o Pepe Mora. Otros integrantes de la plantilla castellonense como Xavi Oliva, Aritz López Garai o Ángel Dealbert no vieron renovados sus contratos y marcharon al Villarreal, el Celta y el Valencia, respectivamente. La columna vertebral del Castellón había desaparecido y, en su lugar, llegaron hombres como el veterano César Martín, u otros más jóvenes como Guzmán Casaseca, Jonathan Valle o Miguel Palanca, entre otros. El nuevo técnico, David Amaral, no encajó en ningún momento en la filosofía del club y el peor inicio liguero de la historia del Castellón, al conseguir un empate y siete derrotas consecutivas, se saldó con su destitución. Bartolomé "Tintín" Márquez dirige en la actualidad al colista de Segunda División, que inicialmente aumentó el rendimiento del equipo, aunque no ha podido sacarlo de la cola de la tabla clasificatoria. El Castellón se encuentra al final del año hundido en la tabla con once puntos, a ocho de la zona de permanencia y con una imagen de mucha impotencia mostrada en Huesca en la tarde del último domingo de competición en 2009. El Castellón deseaba en las últimas semanas que finalizara el año e intentar mejorar la situación deportiva, aunque tres derrotas consecutivas han impedido el resurgir de un equipo que es víctima de sus propios errores. Tal y como afirmó Márquez, el noventa por ciento de goles que ha recibido el equipo desde su llegada son, bajo su punto, de vista, "evitables". En ese contexto, el equipo cierra el año consciente de que el esfuerzo para evitar el descenso de categoría tiene que ser muy grande a partir del inicio de 2010.