Fue un día especial para el Teruel y para la sociedad turolense. Hacía mucho que perseguía esta ciudad, dicen que una de las grandes olvidadas en cuanto a capitales de provincia, tener a su equipo de fútbol en la élite, teniendo en cuenta que, históricamente, siempre ha sido un gallito de Tercera División.

Por esto, el modesto club turolense se vistió con sus mejores galas para recibir a “uno de los grandes del fútbol nacional”. Así tildaban al Castellón los medios locales. “Club señorial y con solera y principal candidato al ascenso”, decían los cronistas. Como si el Madrid o el Barça fueran a Castalia. O Como los americanos en la famosa película de Bienvenido, Mister Marshall.

Pese a ser Día del Club, La Pinilla se llenó. Hasta las gradas supletorias puestas para la ocasión. Los locales, incluso, lo aprovecharon para homenajear al albinegro Lolo, entregándole el trofeo de pichichi del equipo en la pasada temporada. H