El caso Miguel García, futbolista del Salamanca que sufrió un infarto el pasado domingo en su partido contra el Betis que a punto estuvo de costarle la vida, ha puesto de manifiesto que contar con un desfibrilador es clave. Al futbolista se le abrió una vía respiratoria con el tubo de Guedel y se le aplicó un masaje cardíaco, pero los médicos no conseguían que el futbolista reaccionara. Fueron unos segundos de mucha tensión. El Helmántico calló y los compañeros de Miguel, entre lágrimas, esperaban una buena noticia. El desfibrilador hizo latir de nuevo el corazón del futbolista.

Los clubs de fútbol de Primera y Segunda A poseen los maletines de emergencia desde 2007, gracias a una propuesta de la AMEF (Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol), entidad que por aquel entonces presidía el actual doctor del Castellón, César Cobián. Este maletín, que cuesta 3.881 euros, dispone de un desfibrilador, entre otros utensilios. "El mensaje es que es vital tener este utensilio en cualquier centro deportivo. Si el estadio del Salamanca no hubiera tenido, el jugador habría perdido la vida", reconoce el galeno albinegro.

situación de la provincia // En la provincia, los clubs de élite cuentan con desfibriladores. Es el caso de Villarreal, Castellón, Playas o Benicarló. En la ciudad de Castellón, también hay cinco instalaciones con este aparato. Se trata del Ciutat de Castelló, que atendería también Gran Vía, Gaetà Huguet, Piscina Olímpica, Piscina y pabellón Emilio Fabregat y Piscina y pabellón Castalia. Además, la ambulancia que atienden las competiciones del fin de semana también cuenta con desfibrilador y tienen además de conductor un personal sanitario. Normalmente la primera de ellas esta en Chencho por ser la instalación que aporta mayor número de pistas y por su proximidad con el Parque Deportivo Sindical.

En el mundo del fútbol, no existe la obligación de que los clubs tengan uno, pero la LFP se lo subvenciona a los 42 equipos de Primera y Segunda A. La única normativa es la de la RFEF, que impone la presencia de al menos un médico a pie de campo en cada partido, algo que extiende también a la Segunda B. Existe un acuerdo similar en la ACB.

En el fútbol sala, tampoco hay obligación, pero tanto Playas como Benicarló -que lo compró hace año y medio-, tienen uno. Miguel Medina, doctor albiazul, admite que la compra de un desfibrilador "es la mejor inversión, porque puede salvar vidas" y añade que "sería interesante que los complejos deportivos tengan uno obligatoriamente porque son fáciles de utilizar y no tienen un alto coste de mantenimiento". H