Comienza la temporada. Esto dijo ayer el nuevo entrenador del Castellón, Casuco, al analizar la actuación de su equipo. A un jugador le oí decir también que, físicamente, no están bien, porque todos los equipos acaban pasándoles por encima. Pues nada: al tajo y a trabajar. Si es necesario, mañana y tarde, con el fin de ponerse pronto en la mejor condición física posible. No obstante, habrá que recuperarse también anímicamente, porque este es un grupo sin chispa y sin reacción. Probablemente, habrá que poner a su disposición también a un psicólogo para que les convenza de que tienen que volver a ser ellos mismos, es decir los jugadores con las características de agresividad, contundencia y concentración que tenían en los equipos en los que jugaron la temporada pasada, condiciones por las que se les fichó. No para que ahora, enfundados con la camiseta albinegra, quieran hacer lo que probablemente no saben. Si el club hubiera querido futbolistas que jugaran de otra manera, los hubiera fichado.

En otro orden de cosas, hay que reestructurar una defensa que continúa fallando como una escopeta de feria. En esta plantilla, no contar inicialmente con Pol en esa línea y con David Lázaro en el centro del campo, es una frivolidad difícil de justificar. A esos jugadores que, hasta ahora, no han contado con muchas oportunidades, el nuevo entrenador debe abrirles la puerta a la esperanza desde ya.

El domingo, en Alzira, el Castellón va a disputar un partido crucial. Allí no puede acudir este equipo a repetir una actuación como la de ayer. Ya se arrastró bastante, semana tras semana, la temporada anterior. Por honradez profesional, todos esperamos una actuación comprometida. Y una camiseta, al final del encuentro, en la que las gotas de sudor caigan a chorro. H