Tal vez sentar en el banquillo a Alves y Piqué fue la única concesión que hizo Pep Guardiola pensando en el duelo del miércoles en el Bernabéu. Pero el técnico cambió de idea en el descanso cuando sacó a Alves para jugar primero de extremo derecho, luego de lateral y, finalmente, de extremo otra vez cuando el Betis se quedó con 10. Con Piqué, en cambio, Guardiola decidió que no jugara ni un minuto. Lo necesita para sacar el balón con claridad y para contrarrestar el juego aéreo en Madrid.