Fernando Miralles ya conoce a Castalia. El público, la afición, estuvo especialmente hostil con el máximo accionista, de ahí que éste optara por dejar el palco y marcharse del estadio muchos minutos antes del pitido final en una tarde que, para él, también será difícilmente inolvidable.

La parroquia orellut le increpó desde el mismo momento en el que asomó por el palco. “¡Miralles, vete ya!”, tuvo que escuchar. La grada incluso le adaptó el manido “Osuna quédate... sin respiración”. El empresario de Figueroles trató de mantener la compostura pero, en parte porque el partido no ofrecía nada, tuvo que ver como el público (en torno a 1.200 personas), de todos los sectores del estadio, le censuraban de manera reiterada.

EL DIÁLOGO // Al descanso, una nueva y sonora pitada. En el antepalco, el actual gestor de la entidad fue abordado por Begoña Carrasco, cansada de tantos rumores. La concejala de Deportes volvió a instarle a que convoque la junta de accionistas, así como a pagar a jugadores, técnicos, empleados... A eso y a que venda ya. Así, Carrasco se interesó por los escarceos con Jesús Jiménez, a lo que Miralles le contestó que no había recibido una oferta económica por parte del abogado y empresario valenciano que le satisfaga. El de Figueroles espera, al menos, recuperar lo que asegura que ha invertido (400.000 euros), en tanto que la edila le recalcó que, hoy en día, el traspaso del club debe hacerse a coste cero.

De igual forma, el propietario de la SAD le informó de que no existe una propuesta de ningún grupo cerámico originario de Emiratos Árabes Unidos, como Jiménez ha esgrimido durante los últimos días a la hora de explicar el motivo por el que Miralles no le ha vendido la entidad.

Después de esta reunión improvisada, Miralles regresó a su poltrona, aunque la dejó libre mediada la segunda parte.

De esta forma, el caudal y fuerza de las críticas quedaron bastante diluidas, al no estar el destinatario de las mismas.

EL VESTUARIO, en ascuas // En consecuencia, tampoco hubo ningún tipo de diálogo con el vestuario. Ni antes, ni durante (es decir, en el descanso) ni mucho menos después del encuentro. De hecho, había algún futbolista que esperaba un último gesto de Miralles para evitar la ya cantada salida del Castellón, pero que tuvo que continuar adelante con la decisión ya tomada antes del partido frente al Ribarroja.

Así lo veía Fernández Cuesta: “¿Miralles? No nos ha comunicado nada”. A la vuelta de una breve pausa, el técnico apostilló: “Mejor que no nos diga nada”. H