España y Portugal buscan la final de la Eurocopa con el Barça y el Madrid de fondo. Cuentas pendientes de Cristiano Ronaldo y su selección con la selección española y también una tremenda ansiedad de la estrella portuguesa por seguir demostrando que se merece el Balón de Oro más que Messi. Y nada mejor para dar un paso de gigante en esa dirección que reivindicarlo ante el equipo que más se parece al Barcelona, pese a que a Vicente del Bosque le guste cada vez menos lo que considera un análisis reduccionista y a que a los jugones del conjunto azulgrana se sume el carácter y fortaleza de Casillas, Ramos, Xabi Alonso y Arbeloa. Un enfrentamiento que remite a los clásicos de las competiciones españolas.

La figura de Cristiano condiciona el juego de Portugal en tanta o mayor medida que el Madrid queda supeditado a su presencia y acierto. La selección portuguesa no es solo el delantero de Madeira, coinciden en señalar tanto el seleccionador como los jugadores españoles, pero nadie puede negar que el gran acelerón del conjunto portugués en esta Eurocopa se ha producido cuando el goleador madridista ha agarrado con energía la bandera y ha acertado a despejar el camino hacia el gol. Con tres tantos y cuatro lanzamientos a la madera ha plasmado hasta ahora su extraordinaria capacidad rematadora, la más alta (30 disparos).

SIN ELABORACIÓN // Una producción a la que llega casi siempre arropado por la facilidad que tiene la selección de Paulo Bento para desplegarse a la contra a través de transiciones muy rápidas. Salidas desbocadas sin necesidad de elaboración en el medio campo para plantarse cuanto antes en el área contraria en condiciones ventajosas. Otra característica que remite al juego del Madrid, así como la robustez de una defensa liderada por el también madridista Pepe, con galones de capitán y una pulcritud impensable, dados sus antecedentes. Solo lleva una falta en los cuatro partidos disputados por Portugal.

Dice Del Bosque que le preocupa cada vez más el factor de identificación de la selección con el Barça o el Madrid. Considera dañino que se asocie el juego español a un equipo, pero es una batalla perdida pretender disociar el despliegue de la Roja de la inspiración barcelonista cuando andan por medio Xavi, Iniesta, Piqué, Busquets y ahora también Cesc como falso nueve.