La final es cuestión de sensaciones. Y los jugadores de Vicente del Bosque se encontraron muy cómodos en la prórroga ante Portugal, una selección que puso a prueba todos los recursos de la Roja durante 90 minutos. España sacó a relucir que su defensa es impermeable, que el centro del campo mantiene un ritmo elevado a pesar de que alguno de sus hombres está notando en sus piernas que el curso ha sido muy largo y que el seleccionador tiene un plan C cuando da entrada a Pedro y Navas. La semifinal le ha ido muy bien a España para planteae la final ante Italia.

Las grandes dudas de Del Bosque se centran solo de los tres cuartos del campo hacia arriba. Y no se trata de jugar con un nueve falso o el típico delantero centro. No. España cojea con un irregular Silva y con la finalización, clave para ganar cualquier partido, pero mucho más una final. España ha disparado 78 veces a puerta, 19 menos que Italia. Malo.

UNA DEFENSA ROCOSA // Este europeo ha demostrado que los grandes proyectos se basan en una buena defensa. España es el equipo menos goleado de la Eurocopa: solo ha encajado un tanto en cinco partidos. Di Natale ha sido el único jugador que ha batido a un Casillas que está realizando un torneo completo. El despeje a un cabezazo de Rakitic ante Croacia y la parada a Moutinho ante Portugal en los penaltis le han convertido de nuevo en una pieza básica.

Y arriba el dilema. ¿Cesc o Torres? ¿Punta o nueve falso? Quizá a la gente de arriba le haya perjudicado que la circulación de balón haya sido más lenta. A España le cuesta disparar. Lo bueno de este equipo es que hay plan C: Navas y Pedro han demostrado que dan alegría y profundidad cuando han salido. H