Cinco años pesan. Queda lejos ya el último título de Ferrari, aquella corona de Kimi Raikkonen lograda en el 2007, en Interlagos, el mismo escenario donde Ferrari ha perdido, de nuevo, la última de las tres finales que ha disputado después. Perdió Felipe Massa frente a Lewis Hamilton en el 2008, y Alonso ante Vettel en el 2010 y el 2012. Es verdad que Michael Schumacher empleó cuatro años en ganar con Ferrari, pero Alonso ya ha consumido tres, con la sensación de que ni siquiera el mejor año de su carrera ha sido suficiente. Ahora en Ferrari analizan el porqué y todo apunta a un túnel del viento que les sigue martirizando.

Mejoras inútiles // Luca Baldiserri, el segundo de la estructura del equipo de F-1, tras la marcha de Jean Todt, fue la gran víctima de la temporada 2009 en la que Ferrari nunca estuvo en disposición de luchar por ganar carreras. El año siguiente fue Chris Dyer, el encargado de la estrategia, quien pagó los platos rotos del desastre de la última cita en Abu Dabi. El 2011 fue nefasto en el diseño del coche y Aldo Costa (el segundo de Stefano Domenicali) pagó con su destitución el ensañamiento técnico con el que Red Bull dominó a los rojos en el esprint final.

La temporada que finalizó el domingo en Brasil tampoco se distinguirá por un acertado diseño del coche rojo, pero el magnífico rendimiento de Alonso salvará un montón de cabezas en Maranello. Sin haber ganado todavía el título, el español ya tiene tanto o más peso del que gozó Schumi con cinco títulos. Si él dice que el equipo lo ha hecho bien, así queda.

En este sentido, el asturiano no tuvo problemas en señalar en su web: “¡Ha sido una temporada 10!. Si tuviera que repetir estas veinte carreras, no cambiaría nada de lo que ha hecho el equipo, o de lo que he hecho yo”. También se pregunta el bicampeón: “¿Qué podría pedirle al equipo para 2013? Eso es fácil, un coche más rápido; pero sobre todo me gustaría ver el mismo esfuerzo y la profesionalidad que ha mostrado el equipo al reaccionar ante las adversidades iniciales”.

Comenzaron los tests de Jerez en febrero con un coche dos segundos más lento que el McLaren y se presentaron en Australia, a segundo y medio de la cabeza. Reaccionaron para tener un coche competitivo en España, Canadá, Valencia, Inglaterra, Alemania e Italia. Y, a partir de Singapur, las nuevas incorporaciones fueron un desastre. El túnel del viento ha sido la tumba de Ferrari. Puede que el propio Domenicali pidiera más dinero para modernizar la Galeria del Vento, puede que el gran jefe, Luca Cordero di Montezemolo, se lo negara, y por eso el responsable del equipo está tranquilo. “Lo hemos hecho todo para ganar. Piloto, estrategia, trabajo en los boxes, en la fábrica, todo. McLaren ha sido la escudería que ha tenido el coche más rápido durante mas carreras y han sido terceros en el Mundial de constructores. Sabemos que nuestro punto débil ha sido la aerodinámica y en eso estamos trabajando”, dice Domenicali.

Diga lo que diga el jefe, toda la F-1 cree que solo la capacidad de Alonso permitió a la Scuderia llegar con opciones a la última carrera, en la que acarició el cetro. “Vettel es justo vencedor porque ha ganado al mejor, a Alonso”, concluyó Adrian Newey, el gran patrimonio de Red Bull, el gurú del diseño, antes de abrazarse al español para felicitarse mutuamente, para escenificar el respeto que se profesan. Ya lo dijo el Nano: “No corro contra Red Bull, no corro contra Sebastian (Vettel), corro contra Adrian Newey”.

Ya en Sao Paulo le preguntaron a Domenicali por ese túnel negro. “Vais demasiado lejos, dejarme descansa unos días”. Pero no hay tiempo que perder para Ferrari. El coche del 2013, cuyo diseño se ha trabajado en el túnel del viento de Toyota en Colonia, ya está en su última fase. En dos meses será presentando en Maranello, y una semana más tarde (del 4 al 7 de febrero) estará rodando en Jerez.

Limitaciones a Red Bull // El reglamento del 2013 favorece nuevamente a Ferrari y perjudica a Red Bull, ya que se restringe la utilización del DRS. No podrá utilizarse libremente en la calificación, solo en la zona delimitada en carrera. Y ese ha sido uno de los defectos del Ferrari, la razón de la diferencia de rendimiento entre la calificación y la carrera. Pero Newey ya está acostumbrado a superar las dificultades que le plantea el reglamento cada año. Puede que ya sepa cómo solucionarlo, puede que se le haya ocurrido mientras veía en el muro la foto con los daños en el coche de Vettel. Todo el mundo elogia el tricampeonato de Vettel, pero Newey sumó ayer el 17º entre pilotos y constructores con Williams, McLaren y Red Bull. Él sí que está en el Olimpo. H