El lío está servido. El Real Madrid ganaba en el Martínez Valero en el minuto 90. Muñiz Fernández mandó prolongar el partido tres más y, en el 91, Boakye igualaba el gol que Cristiano Ronaldo, de falta, había conseguido a poco de que el partido volviera a la actividad tras el descanso. El caso es que el alargue fue más allá y, ya en el 94, el árbitro castigó con la pena máxima un forcejeo entre Carlos Sánchez y Pepe a la salida de un saque de esquina. Se armó la gorda, más aún cuando, en el minuto 96, CR7 certificaba una sufrida victoria de un equipo que, en la primera parte, ya mereció perder a Sergio Ramos por expulsión (el asturiano le perdonó la segunda amarilla), sostenido por dos buenas paradas ante un Elche que le exigió mucho.

Al término del encuentro, los franjiverdes tenían la sensación de que habían sufrido un robo en toda regla, en tanto que el respiro de alivio de los blancos se oyó a muchísimos kilómetros de Alicante, porque podían haber cedido ya cuatro puntos respecto al Barcelona (y al Atlético, su próximo rival) con tan solo seis jornadas disputadas, rememorando las fantasmas de la pasada campaña, cuando prácticamente tiraron la Liga en un aciago arranque de temporada. Pero la discutible decisión de Muñiz Fernández evitó un daño mayor, aunque, en todo caso, no escondió la deficiente actuación de los blancos. H