Pocos en el Villarreal dudan de que el viaje de Gerard Moreno a Mallorca es de ida y vuelta. Al punta catalán de 21 años se le quedaron pronto pequeñas la 3ª y la 2ªB. Empezó a demostrarlo en la pretemporada previa al añito en el infierno del Submarino, cuando fue el sorprendente pichichi veraniego de un primer equipo que luego le cerró las puertas con dos delanteros que llegaron de vuelta al Madrigal, Cavenaghi y Pandiani. Marcelino le reactivó y algún gol suyo fue clave para el ascenso. Aquel 1-1 ante el Recre sobre la bocina fue un puntito clave en el éxito. “Tengo mucho que agradecer a Marcelino. Con lo que se jugaba el equipo no era fácil poner a un chaval del filial en partidos importantes”, recuerda Gerard, que ahora rompe redes de bermellón, a las órdenes de Oltra.

El tiempo está dando la razón a la apuesta de que el joven ariete de Santa Perpètua se fogueara un poco más en la categoría de plata, pese a las primeras reticencias: “En principio no gusta que te comuniquen que te vas cedido, pero después, tras razonarlo, concluyes que es la decisión acertada. Lo principal a mi edad es tener minutos, formarte, y sabía que en Primera no iba a tener protagonismo”.

Como todos los inicios, el de Gerard en Mallorca fue complicado, “pero más fácil de lo previsto gracias a los compañeros”. Empezó con el cedido por el Villarreal en el banquillo y encadenando goleada tras goleada, el 4-0 de Sabadell, 2-4 ante el Murcia, 3-0 en Gijón… “Más o menos nos pasaba lo mismo que al Villarreal; este es un club de Primera y cuesta adaptarse”, apunta. En los peores momentos, Oltra echó mano de ese chaval espigado que los metía como churros en el filial y… ¡bingo! Al ritmo de los goles de Gerard --cinco en Liga, al que hay que añadir otro en Copa-- el Mallorca fue normalizándose: “Ahora estamos a cuatro del ascenso directo, nada si lo comparamos con los 11 a los que llegó a estar el Villarreal”.

Gerard sueña con el regreso a Vila-real, pero no es una obsesión. Su cabeza, siempre bien amueblada, está centrada “en triunfar en el Mallorca”. “Sé que este es un año clave en mi carrera”, afirma, mientras desde la distancia disfruta con un Submarino lanzado. ¿Sorprendido? “Ni mucho menos. Sé la calidad que hay, he trabajado con muchos de ellos y siempre he dicho que, aun en Segunda, el Villarreal nunca dejó de ser un equipo de Champions”. H