El Tour guarda siempre con discreción los escenarios por los que girará la carrera, con el fin de que la solemne presentación del recorrido del año que viene -hoy, en París- tenga el máximo suspense hasta el último instante, cuando se le quita el lazo y se abre la caja con la sorpresa.

Sin embargo, la prueba mueve sus mecanismos, reserva hoteles y habla con los ayuntamientos; alcaldes que, por su lado, comentan a la prensa local la certera posibilidad de que el Tour llegue un determinado día de julio a su localidad. Hay ciudades donde, a nueve meses vista, ya no quedan habitaciones libres. Cualquier buscador de hoteles permite comprobar que la oferta es prácticamente nula en Reims (10 de julio), Nancy (11), Mulhouse (13), Besançon (reposo, del 14 al 16) o Carcasona (descanso, del 20 al 22). La razón es bien sencilla: ya han sido seleccionadas por el Tour y sus alcaldes estarán hoy en el Palacio de Congresos de París.

Oficialmente solo se sabe que la prueba comienza el 5 de julio en Leeds para celebrar tres etapas en Inglaterra como tributo a Mark Cavendish y, sobre todo, a Chris Froome, quien volverá a ser el máximo aspirante al triunfo. El Tour ha informado de que la tercera, en Londres, finalizará en The Mall, en el mismo lugar donde acabaron las carreras de ruta y contrarreloj de los JJOO del 2012.

EL CRUEL GAS MOSTAZA // A partir de ahí, con las informaciones de los diarios locales franceses, las declaraciones institucionales, los buscadores de hoteles, las redes sociales y el trabajo de la web www.velowire.com, se descubre un trazado que servirá para recordar las grandes batallas de la Primera Guerra Mundial, en el centenario del inicio de la contienda, por las Ardenas (con una breve incursión a Bélgica, en Ypres, allí donde se tuvo la insensatez de experimentar con el gas mostaza), Alsacia y Lorena para afrontar primero los Alpes y, a continuación, los Pirineos, en una edición que también visitará los montes de los Vosgos y del Macizo Central.

Mucha, mucha montaña tendrá el Tour del 2014, sobre todo en las cumbres entre Francia y España, con tres duras jornadas.

¿Y no hay contrarreloj? Pues sí. Se hará rogar, pero será larga, por encima de los 45 kilómetros, entre Bergerac y Perigueux, otro homenaje, en esta ocasión, a un corredor que fue bautizado en 1994 como Tirano de Bergerac. Miguel Indurain, con el trazado al revés que ahora, firmó, en la ciudad de adopción de Cyrano, una de sus mejores actuaciones bajo la disciplina del cronómetro. H