De Jorge Peris a Ramón Moya, pasando por Pepe Soler y hasta por Juan Carlos Ortiz. De Salva de la Cruz o Aarón Torlà a Hugo Salamanca y Sergio Iglesias, incluyendo a otros 32 jugadores más... y los que faltan. Entre los muchos datos que reflejan fielmente el quid de la cuestión, de cómo una plantilla confeccionado para ser campeón de grupo es penúltima, están los vaivenes de un vestuario que parece más un vagón de metro, con constantes entradas y salidas. Todavía faltan 17 partidos y Moya aún aguarda tres o cuatro retoques más.

No hay más que ver los perfiles radicalmente distintos del primer entrenador y del actual para certificar los bandazos que ha dado este Castellón. De un técnico que afrontaba su primer gran desafío, a otro con el culo pelado a quien los albinegros han devuelto a la circulación, tras un par de años apartado de los banquillos. De una apuesta a lo Barça a otro estilo mucho más prosaico que trata de adaptarse, de una vez por todas, a un césped que no permite ninguna concesión cara a la galería. Podríamos seguir y seguir, hablando también de esa etapa de Soler marcada por la indefinición y el efímero paso de un Ortiz que, al menos, sentó las bases de la intensidad que Moya ha elevado a la enésima potencia.

MEJORES SENSACIONES // Resulta innegable admitir las buenas vibraciones ofrecidas en el estreno de Moya del domingo. Aunque, recurriendo a un símil taurino, la espada (entiéndase como la definición) malogró una buena faena. Conviene también recordar que hubo un momento en el que el Castellón daba la sensación de despegar con el hasta hace un par de semanas capitán de la nave (las claras victorias consecutivas en Utiel y contra el Paterna), pero que acabaron siendo flor de un par de semanas. Desde aquel 10 de noviembre en el Javier Marquina, los albinegros suman un único triunfo -y de aquella manera-, el logrado en el derbi contra el Borriol, ya en Castalia.

UN NUEVO RUMBO // El Castellón, por tanto, tiene ahora un nuevo ideario, un técnico que no va a permitir un solo respiro a la plantilla, dispone ya del demandado delantero centro, de un organizador llamado a hacer funcionar al equipo como no lo han conseguido los que ya estaban desde el principio de la temporada y algunas carencias más que ya han sido detectadas y que serán subsanadas en los 10 días que quedan de mercado, dentro de esa perenne búsqueda de sí mismo del Castellón. En teoría, ahora ya parece haber encontrado el rumbo, pero las urgencias hacen impredecible el futuro.

PLANTILLA... Y MEDIA // La pasada campaña, Fernández Cuesta recurrió a 30 jugadores en las 40 jornadas de la temporada regular y los dos del play-off. Ahora van por 34, pero serán más. De los actuales integrantes de la plantilla, Víctor Pino aún no se ha estrenado, pero es que Moya reclamaba tres o cuatro refuerzos más. Es decir: el Castellón puede terminar la temporada rozando los 40 futbolistas. Plantilla y media, pues.

Influye notablemente esa docena larga de jugadores que habiendo disputado minutos en este ejercicio, han causado baja por muy diversos motivos.

¿CUÁNTOS MÁS? // Y ya no contamos a Dani Galán, que se marchó antes, incluso, de que el balón comenzara a rodar de manera oficial. Alguno más seguirán sus pasos, porque si este club es una caja de sorpresas, más aún ahora, a pesar de estar al amparo de un proceso concursal, puesto que es este mes cuando más movimientos están registrándose en el vestuario de Castalia. H