Los miembros de la plantilla del Villarreal no podían esconder su perplejidad ante el incidente en el Madrigal que ha dado la vuelta al mundo. El 0-2 ante el Celta quedó en un segundo plano ante la gravedad de lo vivido el pasado sábado en el recinto amarillo y los protagonistas centraron sus manifestaciones en pedir que se encuentre cuanto antes al autor --o autores-- de un hecho “vergonzoso”, como lo calificaba Pablo Íñiguez, testigo directo desde la tribuna de las escenas de caos que se vivieron en el recinto.

“No hay por qué manchar el fútbol de esta manera. No puede ser que pasen estas cosas. Ha sido surrealista jugar un partido sin gente en los últimos minutos”, decía el joven central del Submarino. Incluso más contundente fue el capitán del Villareal, Bruno Soriano. “Estas cosas no pueden pasar en nuestra casa. Esperemos que consigan encontrar al culpable”, manifestaba el de Artana tras el encuentro.

“La experiencia ha sido una mierda, hablando en plata”, denunció el entrenador del Submarino, uniendo los tristes acontecimientos del tramo final del encuentro ante el Celta y un resultado que no reflejó “uno de los partidos más completos que hemos jugado en casa”.

Marcelino García Toral no encontraba explicación al lanzamiento del bote de gases lacrimógenos que obligó a suspender el encuentro durante 25 minutos y que puso en peligro la integridad física de todos cuantos se encontraban en el estadio. “Hay actitudes de los seres humanos que no se entienden y esta ha sido una de ellas. Lo más positivo que podemos hacer es no hablar de esto más. El partido fue mucho más importante que un loco que se dedicó a llamar la atención”, comentó el preparador amarillo.

“La afición del Madrigal siempre ha sido un ejemplo. El tipo de gente que ha hecho esto no debe volver a entrar en un campo de fútbol”, señalaba Mario Gaspar, que relató los momentos de confusión que también vivieron los futbolistas: “Era una sensación muy agobiante. No se podía estar y nos tuvimos que meter enseguida dentro del vestuario”.

CONDENA DEL ALCALDE // La máxima autoridad de Vila-real, su alcalde José Benlloch, se sumó a las reacciones de condena. “Es un hecho lamentable y aislado que enturbia la imagen de una afición que siempre ha sido y sigue siendo ejemplar. No podemos consentir que paguen todos por la actitud intolerable de un solo vándalo irresponsable”, dijo. H