A pesar de haberse ganado a pulso durante los últimos años el calificativo de estadio modélico --su afición recibió la pasada temporada el reconocimiento de la más correcta de la Liga Adelante-- y de los esfuerzos de la entidad amarilla en poner todos los medios a su alcance para evitar hechos tan lamentables como los producidos el pasado sábado -ahí está el ejemplo de la grada de seguridad visitante, una medida única en el fútbol español--, el Madrigal se expondrá durante esta semana a una dura sanción por la gravedad del incidente provocado por el energúmeno que lanzó el bote de gas lacrimógeno al terreno de juego.

El Comité de Competición, condicionado en los últimos días por el famoso mecherazo a Cristiano Ronaldo en el Vicente Calderón -saldado finalmente con 600 euros de multa para el Atlético de Madrid--, se reunirá entre mañana y el miércoles para analizar detenidamente los incidentes en el feudo amarillo y tomar una determinación sobre la sanción a imponer al club que preside Fernando Roig, quien, por otra parte, no consideraba la opción de un posible cierre del campo vila-realense por tratarse de “una agresión hecha a conciencia, premeditada, no como consecuencia de un lance del partido”.

El órgano sancionador deberá estudiar en profundidad todas las posibles negligencias y atenuantes para ofrecer un dictamen definitivo, aunque basándose en el Código Disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) resulta improbable que el Villarreal pueda eludir el castigo. El baremo de la sanción no deja de tener ciertos tintes subjetivos, ya que esta dependerá de cómo califique el denostable acto el Comité de Competición, que en la citada agresión al jugador portugués del Real Madrid, Ronaldo, la dejó como leve, hechos que se sancionan tan solo con una multa económica que no puede sobrepasar los 600 euros.

FALTA GRAVE // Repasando el Código Disciplinario de la RFEF, este establece como falta grave “los incidentes de público en general, y el lanzamiento de objetos a las instalaciones y superficie de juego, en particular, que perturben de forma grave o reiterada el desarrollo del encuentro, provoquen la suspensión transitoria o definitiva del mismo o atenten a la integridad física de los asistentes”, definición que parece adecuarse de forma más o menos precisa a lo vivido en el último encuentro disputado en el Madrigal entre el Villarreal y el Celta de Vigo. En este caso, al tratarse de la primera vez en la temporada que ocurre un incidente de estas características, el Código Disciplinario marca una multa de hasta 6.000 euros y el apercibimiento del cierre del estadio, que se haría efectiva --de uno a dos partidos, marca el reglamento federativo-- en caso de reincidencia.

Otro tema sería que Competición calificara de muy grave el incidente del Madrigal. Llegados a este extremo, el castigo pecuniario aumentaría a una cantidad de hasta 30.000 euros y el apercibimiento o, directamente, cierre del estadio de cuatro partidos a una temporada.

UN PRECEDENTE DE CIERRE // El estadio del Villarreal solo ha sido clausurado en una ocasión. Fue en la primera campaña de los amarillos en la máxima categoría. Competición decidió cerrar el Madrigal un partido --se jugó en Mestalla, ante el Barça-- por la agresión a Iturralde González, al que un desalmado cazó con un mechero el 28 de febrero de 1999, en un Villarreal-Espanyol. H