Víctor Pino es el primer jugador del Castellón que, esta temporada, le ha ganado un pulso a Joan Esteva. Cierto es que el canterano fue titular en el primer compromiso liguero, contra el Torre Levante en Castalia (0-0), tanto como que la llegada de Albert Yagüe y la presumible titularidad asegurada de Iker Zarate encarecían enormemente la presencia del grauero en el once. Con todo, primero saliendo como revulsivo y, últimamente, de nuevo entre los elegidos, se ha convertido en un atacante de referencia.

La estadística afirma -y no miente- que Víctor Pino ha participado en casi la mitad de los goles conseguidos por el Castellón en sus primeros seis compromisos oficiales de la temporada (4 de 9). En Liga, cerró el triunfo en la Ciudad Deportiva de Miralcamp poco después de que Esteva lo hubiese puesto en circulación frente al Villarreal C (1-3, tras dos tantos de Pablo Carrascosa). Justo el efecto contrario al del pasado domingo, cuando colocó la primera piedra de la victoria sobre el Ontinyent (2-1). “Salió todo redondo -explicó sobre la espectacularidad del 1-0-. Se la pedí a Pablo (Carrascosa) y lo primero que pensé fue en controlar bien la pelota y pegarle fuerte... y, por suerte, acabó en gol”, relató el versátil jugador.

UNA REEDICIÓN // El canterano no hizo sino repetir lo que ya había hecho cuatro días antes, en la otra competición, cuando marcó el 0-1 en Orriols, en la primera eliminatoria territorial de la Copa RFEF, cuyo desenlace será esta noche (21.00 horas), en Castalia, con el recuerdo del 0-2 para los orelluts en territorio azulgrana. Entre medias, de nuevo irrumpiendo desde el banquillo, colaboró decisivamente para evitar la derrota en el último suspiro del encuentro contra el Orihuela, templando y asistiendo para el tanto de Adrià Gallego en el último suspiro del duelo (1-1).

¿ESCORADO O CENTRADO? // Con todo, Esteva sigue debatiéndose entre colocarlo cerca del área o que parta como falso interior izquierdo, lo que le obliga a arrancar desde posiciones más alejadas a la portería del rival con diagonales y, en consecuencia, a un desgaste mayor y a más implicación en lo defensivo. El futbolista, muy diplomático él, aseguró que “hay grandes jugadores arriba y yo soy joven, pero desde la humildad y el respeto, trabajo para ponérselo difícil al míster”.

El brillo personal se lo toma también poniendo cierta distancia. “He empezado muy bien y viendo puerta con facilidad, así que a seguir trabajando igual, me siento muy cómodo”, indica. “Lo más importante no es que marque, sino que mis goles sirven para que el equipo sume victorias”, refuerza el futbolista.

LA COSECHA DE 243 MINUTOS // La abundancia de partidos y el propio devenir de los mismos ha hecho variar los roles de algunos futbolistas e, incluso, la forma de jugar. Zarate, por su condición de 9 puro, tenía la etiqueta de titular con mayúsculas, pero el sestaoetarra todavía no ha marcado -en Orriols, incluso, desperdició un penalti que le hubiese permitido estrenarse y exorcizar los demonios de la presión- y aunque Esteva ha quitado hierro a esta situación, la procesión corre por dentro del atacante vasco. Ahí es donde ha aparecido Víctor Pino, con tres goles y una asistencia en un total de 243 minutos. H