Gabriel se despidió ayer del Villarreal a la espera de que el club amarillo y el Arsenal hagan oficial el traspaso del central brasileño a los gunners a cambio de unos 20 millones de euros. Los del pasado miércoles ante el Getafe, en la Copa, habrán sido sus últimos 90 minutos como jugador del Submarino. Ayer, tras el entrenamiento, Gabriel abandonaba la Ciudad Deportiva con un “muchas gracias a todos” dirigido a un grupo de aficionados que seguía las evoluciones de los de Marcelino. Pocos minutos después, el entrenador confirmaba la marcha del central al dejarle fuera de la citación ante el Levante. La Premier ya le espera.

En los últimos días, las negociaciones para el traspaso del futbolista habían dificultado un poco más la labor de Marcelino, entre la obligación de contar con uno de los fijos en la zaga y reservarle al máximo para evitar cualquier contingencia física. Hoy ya no tendrá ese problema, “aunque algo siempre puede distraer el tema de Gabriel, un jugador titular, que ha tenido un rendimiento creciente en este equipo y querido en el vestuario”, explicaba ayer Marcelino, que, en el apartado positivo, ya espera tener pronto a sus ordenes a Joel Campbell, el jugador elegido para paliar “la necesidad de efectivos tras las salidas de Cani y Espinosa” y que será una buena contraprestación al hándicap de la marcha de uno de los pilares defensivos.

BUSCANDO RELEVO // Evidentemente la salida de Gabriel tendrá su respuesta en el mercado y el Villarreal acelera en la búsqueda de un recambio de garantías. “Es una necesidad en la que todos en el club estamos de acuerdo”, señala el técnico. Ayer, diversos medios italianos apuntaban que el club amarillo se habría dirigido al Nápoles para consultar las opciones de que Henrique --al que Marcelino tuvo en el Racing-- pudiera llegar al Madrigal a cambio de seis millones de euros. H