Demasiados contratiempos para ganar un partido, y más si se trata de Primera División. Marcelino aplicó la lógica en Vallecas. Fue fiel a su política de dosificación de esfuerzos, reservó a teóricos titulares para la Europa League y elaboró un equipo mermado hasta por cinco bajas, en especial la de su líder y alma del vestuario, Bruno Soriano. Y si a ello se le añade que tras una aceptable primera mitad cometes errores en tu propia área y en la del rival, lo más normal es volver de vacío para casa.

Eso precisamente le ocurrió ayer al Villarreal CF en su visita al campo de un Rayo Vallecano al que maniató en la primera mitad, pero al que reactivó gracias a sendos despistes en la marca en los dos tantos del partido, en especial en el primero, en una jugada que tiró al traste todo el trabajo de los primeros 45 minutos.

EL RIVAL NO PERDONÓ // El conjunto madrileño, además, es uno de esos equipos que huele la sangre. Y a poco que vio flojear al Submarino, se aprovechó para meterle dos estocadas mortales que convirtieron en estéril la visita al vetusto coliseo vallecano (2-0).

Obligado por las circunstancias, Marcelino tuvo que hacer encaje de bolillos para elaborar un once de supuestas garantías y, a su vez, dar descanso a quienes fueron titulares o gozaron de minutos en el Camp Nou, como Cheryshev, Musacchio, Jaume Costa, Vietto o Manu Trigueros. Además, las bajas pesaron, en especial la de Bruno Soriano.

Tuvo que jugársela con una defensa poco habitual, con Rukavina como lateral izquierdo a pierna cambiada, y la dupla central con Víctor Ruiz y Dorado.

En la medular fue donde más se resintió el equipo. Sin Bruno ni Jonathan, y con Trigueros en el banquillo, a Tomás Pina le tocó abarcar demasiado campo, con la ayuda --muy correcta-- del debutante canterano Sergio Marcos, que se estrenó en Primera.

Y en ataque es donde más flojeó el equipo, en especial por bandas, con dos desdibujados Joel Campbell --falto de ritmo aún--, y Moi Gómez, con un voluntarioso pero desasistido Gerard Moreno y con un errático Giovani dos Santos.

PERDONAN… Y REGALAN // El partido, como suele ser habitual, se decidió en ambas áreas, con el Villarreal como protagonista. Pese a cuajar una aceptable primera mitad, el 0-1 estuvo en las botas de Giovani dos Santos, quien tras sortear al meta del Rayo Toño, no acertó a puerta vacía, eso sí, algo escorado. Una acción que llegó a la media hora y pudo cambiar el rumbo del encuentro.

Pero Giovani falló, como también lo hizo parte de la zaga a poco de iniciarse la segunda mitad. Tras un córner, la defensa del Villarreal --en especial un inocente Capmpbell--, dejó maniobrar a sus anchas a Alberto Bueno, que tras sendos regates anotaba el 1-0 (min. 52), trastocando por completo los planes del equipo.

No tardó en reaccionar Marcelino, realizando los tres cambios en apenas tres minutos, del 58 al 61, y dando entrada a sus mejores argumentos ofensivos: Cheryshev, Vietto y Trigueros.

Pero cuando estos apenas habían entrado en calor, nuevamente un error en cadena en el área de Asenjo permitió a Licá fabricar el 2-0 para Kakuta, que remachó en el área pequeña (min. 70). Un mazazo definitivo del que el Villarreal ya no se repuso.

Los amarillos lo intentaron más por inercia que por convicción, e incluso Vietto pudo hacer el 2-1 y darle vida al equipo. Pero ayer no era la tarde. Demasiadas adversidades para un Villarreal que debe hacer borrón y cuenta nueva de su visita a Vallecas y pensar que sigue vivo, pero que muy vivo, en las tres competiciones. H