Bocar Juniors y River Plate, el gran duelo de fútbol argentino, añadió anoche otro capítulo vergonzante a su historia de luces y oscuridades. El partido revancha por los octavos de final de la Copa Libertadores de América fue suspendido en el estadio boquense después de que cuatro jugadores rivales fueran agredidos con gas pimienta cuando se dirigían al campo de juego a disputar el segundo tiempo. Las autoridades se demoraron más de una hora en tomar la decisión de finalizar la competencia. El “tiempo prudencial” que quiso tomarse Darío Herrera, el árbitro del partido, se extendió más de lo esperado y el público comenzó a abandonar el estadio con una sensación enorme de frustración. En el encuentro de ida, River se había impuesto por 1-0. Es muy poco probable que la Confederación Sudamericana de Fútbol autorice la reanudación del derby. Boca quedaría eliminado.

El gas pimienta es un compuesto químico que irrita los ojos. Provoca dolor y hasta ceguera temporal. La policía lo utiliza para dispersar disturbios. Nadie esperaba que en un partido que es seguido por todos los argentinos tuviera lugar un ataque de esa naturaleza.

Las imágenes televisivas fueron elocuentes: en la pantalla se pudo ver a hinchas boquenses preparando la agresión. "Nos tiraron con gas pimienta, esto es una guerra", dijo el volante Leo Ponzio, con claros signos de irritación en los ojos. "Abrieron la manga y apuntaron directamente a los ojos", aseguró Matías Kranevitter, otro de los lesionados. Ramiro Funes Mori y Leonel Vangioni también padecieron los efectos de la sustancia. "Tengo los ojos muy hinchados. Nunca viví algo así, estamos quemados. No se puede creer", dijo el primero. La mayoría de sus compañeros tenían la casaca manchada con un líquido de color rojizo. El entrenador Marcelo Gallardo explotó de bronca: "Es una vergüenza que abran la manga para tirar eso”.

Por varios minutos, los jugadores afectados trataron sofocar el efecto del gas pimienta con botellas de agua. El médico de River, Pedro Hansing, aseguró que los futbolistas tenían quemaduras. El presidente de ese club, Rodolfo D'Onofrio , entró a la cancha y le dijo al árbitro que en esas condiciones no podían jugar.

La actitud de los jugadores del Boca Juniors fue, en ese contexto, incomprensible. Una vez que el árbitro tomó la determinación de suspender, los dirigidos por Rodolfo Arruabarena permanecieron en el centro de la cancha haciendo movimientos en señal de disconformidad.

NEGLIGENCIA

“Cualquier persona con sentido común sabe que cuando es alcanzado por gas pimienta pierde capacidad visual y respiratoria”, dijo el secretario de Seguridad, Sergio Berni. A su vez consideró que los dirigentes de Boca fueron negligentes “a la hora de generar la seguridad interna del club para que esto no ocurriera".

En las últimas dos semanas, Boca y River jugaron en dos oportunidades. En la primera, por el torneo local, vencieron los pupilos de Arruabarena. River, que es dirigido por Marcelo Gallardo, se impuso por la mínima diferencia días atrás en el primero de los choques de la Copa Libertadores.

La misma noche de la vergüenza, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) había decretado un duelo de tres días y la suspensión de los partidos de fin de semana por la muerte de Emanuel Ortega, un defensa de 21 años del San Martín, un equipo de la tercera división. Ortega perdió la vida tras una jugada desafortunada. Un delantero del Juventud Unida lo llevó por delante. El defensor chocó contra la pared de su estadio, a solo un metro de distancia de la línea del campoy sufrió una doble fractura de cráneo que, cuatro días más tarde, le costó la vida.