Iván Morante nunca olvidará la recta final del partido Castellón-Villarreal B en Castalia. En el minuto 97 su equipo se quedó con ocho jugadores tras la expulsión del portero Diego Fuoli y él asumió la responsabilidad de enfundarse los guantes. El chaval, de 18 años, comentó que «era una situación muy difícil, puesto que es una posición muy específica», y decidió tomar esa responsabilidad. «Por suerte no tiraron a puerta», indica. A expensas de lo que decida el Comité de Competición sobre la presunta alineación indebida, el leonés dice que la del domingo «fue una victoria muy sufrida por parte de todo el equipo» y que necesitaban «después del palo recibido ante el Lleida».

Iván Morante también experimentó en Castalia, ante 13.500 espectadores, algo especial como futbolista. «La verdad que jugar frente a tanta gente es un gustazo, y más si es un derbi como este», opina. Ahora, solo piensan en el partido del sábado contra el Valencia Mestalla en el Mini (17.00 horas). «Después de una victoria así debemos de seguir trabajando para hacer que nuestra casa sea un fortín», concluye el groguet.

TRES BAJAS / Hasta tres ausencias forzosas para el duelo ante el filial che. Son los tres expulsados el domingo en Castalia: el meta Fuoli, Pepe Castaño y Goyo Medina.