Es una de las máximas del fútbol que se mantiene en la segunda temporada de la pandemia. Los objetivos se resuelven y los aprobados y los suspensos se reparten a partir de la primavera. El CD Castellón, que en distintas fases del curso corrió el riesgo de quedar descolgado en la tabla, ha cumplido uno de los retos colaterales del curso: llegar al tramo definitivo inmerso en la pelea por evitar el descenso. Con todo por decidir, por delante le quedan once jornadas con aroma a once finales auténticas.

No hará falta ganar todas, por supuesto, pero cada una vale su peso en plata. Máxime en los enfrentamientos contra rivales directos, como el del miércoles a las 19.00 horas en el Carlos Belmonte. Allí aguarda el Albacete, que es colista con 29 puntos, uno menos que el Castellón (30), y dos menos del límite de la permanencia que marca ahora el Sabadell (31). La igualdad es máxima en la zona baja, con cinco equipos --cabe añadir a Cartagena (30) y Alcorcón (31)- en solo dos puntos, y seis clubs, incluyendo al Logroñés (32), en tres.

En esa pequeña Liga dentro de la gran Liga está el Castellón, que después de la primera final en Albacete recibirá en Castalia al Oviedo (38), el sábado a las 18.15 horas, antes de viajar a otro duelo directo contra el Alcorcón, el lunes 12 de abril a las 21.00 horas.

Al equipo de Juan Carlos Garrido solo le queda jugar contra uno de los aspirantes al ascenso directo. Será contra el Mallorca en Castalia en la siguiente parada del calendario. El resto de partidos como locales serán contra Logroñés, Ponferradina y Rayo Vallecano. A domicilio: Tenerife, Cartagena, Zaragoza y Málaga. El Castellón cerrará la Liga en la Rosaleda, el mismo lugar donde consiguió el ascenso el verano pasado.

Para no perder la categoría, el conjunto albinegro deberá sumar de tres en tres con más frecuencia. De hecho, Juan Carlos Garrido lleva ya diez partidos al frente del equipo, después de relevar al entrenador Óscar Cano al término de la primera vuelta. Desde entonces, el Castellón ha sumado once unidades, un ritmo de puntuación insuficiente a priori para lograr el objetivo.

El principal lastre clasificatorio, hasta la fecha, ha sido el pobre rendimiento a domicilio, donde el equipo orellut no gana desde la primera jornada del curso, en la visita a la Ponferradina. El miércoles en Albacete tiene la ocasión de romper esa dinámica.